Deja de quejarte en Facebook

Aunque a algunos les cueste admitirlo, es un hecho que las redes sociales se han convertido en una especie de termómetro para medir y conocer la percepción de la ciudadanía sobre los acontecimientos. Cada que vemos en nuestro newsfeed de Facebook publicaciones sobre el tráfico, las manifestaciones, gente que está harta de vivir en su país, niños que sufren en todo el mundo, maltrato animal, guerra e injusticias, no podemos evitar las ganas de querer formar parte de la discusión, de compartir con nuestros allegados lo que pensamos de cada tema que atraviesa por nuestra vista.

¿Pero de qué sirve criticar al país, estar inconforme, cuestionar al sistema desde Facebook? Claro, es fácil, es cómodo, la información se distribuye de manera rápida, tiene un gran alcance, pero más allá de lograr que mucha gente se entere de tu opinión, ¿qué estás haciendo para que esa situación cambie?

Ya llevaste el pensamiento a la palabra, es hora de llevar la palabra a la acción. Aquí te compartimos cinco puntos que te pueden convencer de dar ese primer paso hacia el verdadero cambio.

  1. Tú eres más importante y más valioso que un post de Facebook.

No demerites tus esfuerzos, eres más importante y más valioso que una simple queja en Facebook. “Pero yo no puedo hacer nada”, ¡claro que puedes hacer mucho! “si crees que eres muy pequeño para hacer la diferencia, seguro nunca has pasado la noche con un mosquito”. Es verdad que el mundo enfrenta problemas de dimensiones titánicas y la aportación que puedas hacer parece minúscula; pero no lo olvides: sólo a través de pequeños pasos se recorre el camino completo.

  1. Cuando veas la oportunidad de hacer algo, tómala.

¿Cuántas veces hemos compartido en nuestras redes sociales que alguien necesita donadores de sangre en tal o cual hospital? ¿Cuántos de nosotros, en efecto, hemos ido a donar sangre ante tal petición? No lo tomes a mal, no es completamente inútil compartir la información; pero si en algún momento tienes la oportunidad de ayudar a alguien, tómala. No se trata de que vayas de hospital en hospital, o que emplees todo tu tiempo haciendo labor comunitaria, pero siempre habrá una ventana de oportunidad para hacer algo por los demás. No la dejes pasar sólamente porque ya compartiste la información en Facebook.

  1. No se trata de dinero

Si tu pretexto es que no tienes dinero y que por eso no puedes ayudar a otros, no te preocupes. No es necesario tu dinero. Las asociaciones civiles no persiguen a la gente por su dinero, a veces buscan apoyo moral, conocimientos profesionales, consejos, ideas, una mano extra, difusión, contactos. En fin, lo que buscan es unir a más personas a sus causas, y crear una comunidad que cree en la colaboración y el altruismo.

  1. Investiga, googlea, infórmate, pregunta.

La cantidad de problemas y sectores de la sociedad que necesitan de nuestra ayuda puede parecer abrumadora. Pero no te dejes vencer, busca la causa que más te guste o la asociaciones con la que compartas más ideas. Usa Google para encontrar las asociaciones civiles en tu colonia que soliciten voluntarios. En páginas como CEMEFI, Filantrofilia o Fondo Unido, puedes encontrar algunos proyectos altruistas mexicanos en los que siempre serás bienvenido.

  1. No estás solo, hay muchas asociaciones a las que te puedes sumar.

Hay muchas cosas que puedes hacer para hacer la diferencia que este mundo necesita. Únete y apoya a alguna asociación que se subió las mangas para trabajar por el bien de México, para meter las manos por un país en el que confía. No importa a qué, no importa cómo, ¡súmate! Sólo en la Ciudad de México existen más de 5 mil 629 asociaciones civiles que surgieron de personas que, como tú, quieren mejorar el mundo.